
¿Por qué Sprinter ha decidido dar el paso de una colaboración tradicional con influencers a un modelo de cocreación como el desarrollado de la colección junto a Violeta Mangriñán?
El marketing de influencia ha evolucionado mucho. Para nosotros, el siguiente paso natural era que el creador dejara de intervenir únicamente en la fase final, cuando el producto ya está creado y hay que comunicarlo, y pudiera participar desde el principio.
En el caso de Violeta hemos trabajado durante más de un año conjuntamente. Ha participado en la definición del concepto, los tejidos, las siluetas, el patronaje, los colores, los acabados y también en el testeo del producto. Eso nos permite construir una colaboración mucho más coherente porque existe una conexión real entre la persona, el producto que estamos poniendo en el mercado y la comunidad a la que queremos llegar.
Creemos que las colaboraciones más relevantes evolucionarán cada vez más hacia este tipo de modelos. La cocreación aporta autenticidad, pero sobre todo aporta conocimiento: los creadores conocen muy bien a sus comunidades y pueden ayudarnos a desarrollar propuestas más relevantes para ellas.

¿Qué aspectos de la personalidad o los valores de Violeta encajan mejor con el posicionamiento actual de Sprinter?
Sobre todo su relación con el deporte y la manera en la que lo integra en una vida real. Violeta tiene una vida muy intensa como madre, empresaria y creadora de contenido y, aun así, el entrenamiento y el bienestar ocupan un espacio importante en su rutina.
Nos interesaba precisamente esa visión porque encaja con una idea que estamos trabajando mucho desde Sprinter: el deporte no tiene por qué estar asociado exclusivamente al alto rendimiento. También puede ser ese momento que encuentras para cuidarte, desconectar y sentirte mejor.
Además, tiene una forma de comunicar muy cercana, natural y directa. No buscábamos únicamente un perfil con una gran comunidad, sino alguien cuya relación con el deporte tuviera sentido con el producto y con lo que queremos transmitir como marca.
¿Qué peso tienen los influencers en el mix de medios de Sprinter?
Tienen un peso relevante, especialmente por su capacidad de generar conversación, recomendación y conexión con determinadas comunidades, pero siempre forman parte de una estrategia mucho más amplia.
En el lanzamiento de Violeta, por ejemplo, hemos combinado la propia capacidad de prescripción de la creadora con relaciones públicas, otros perfiles de influencia, contenido orgánico, social media, presencia en tienda, ecommerce y publicidad exterior, incluyendo una gran lona en Madrid y mupis en distintos emplazamientos.
Para nosotros la clave está en la integración. Un influencer puede ser muy potente, pero funciona mucho mejor cuando esa conversación se amplifica en otros canales y cuando el consumidor encuentra después una experiencia coherente tanto en digital como en tienda.
¿Cuál es el target de esta edición limitada? ¿En quién ha pensado para darle vida?
La colección está dirigida principalmente a mujeres que incorporan el deporte dentro de su vida cotidiana y que buscan prendas realmente funcionales para entrenar, pero que también valoran el diseño, la comodidad y la versatilidad.
Hemos pensado en mujeres con vidas intensas, que entrenan o quieren empezar a hacerlo y que practican disciplinas como training, yoga, pilates, barre o entrenamiento funcional. No queríamos desarrollar una colección vinculada únicamente a una disciplina o a un nivel deportivo determinado.
También era importante que fuese accesible. Queremos facilitar que muchas mujeres encuentren producto deportivo funcional y con diseño a precios competitivos y puedan acceder a él a través de nuestra amplia red de tiendas y del canal online.
Además, la mujer no es un público nuevo para Sprinter. Ha estado muy presente en la compañía desde sus orígenes. Esta colección nos permite profundizar en esa relación y trabajar de una manera todavía más específica las necesidades y la forma de vivir el deporte de la consumidora actual.
¿Qué objetivos —ventas, notoriedad…— se han marcado con este lanzamiento?
Como cualquier lanzamiento de producto, evidentemente existe un objetivo comercial, pero esta colaboración tiene también una dimensión de marca muy importante.
Queremos seguir reforzando nuestro posicionamiento en training femenino, acercarnos a nuevas consumidoras y generar notoriedad alrededor de una categoría estratégica para Sprinter. También queremos comprobar cómo responde el consumidor a un modelo de colaboración donde la creadora participa realmente en la construcción del producto.
Al tratarse de una edición limitada, nos permitirá además aprender mucho sobre producto, comunicación y comportamiento de compra. No hemos hecho públicos objetivos concretos de ventas, por lo que preferimos valorar el lanzamiento una vez tengamos suficiente recorrido y datos.
Sprinter es conocida por su oferta multimarca. ¿Qué papel juega el desarrollo de colecciones propias en su estrategia de crecimiento?
Nuestro ADN sigue siendo claramente multimarca y las grandes marcas internacionales son fundamentales en nuestra propuesta. Tenemos relaciones estratégicas de largo plazo con compañías como Nike, adidas o Puma y queremos seguir desarrollándolas.
El producto propio tiene un papel complementario y nos permite hacer cosas diferentes. Nos da capacidad para desarrollar propuestas a partir de insights muy concretos del consumidor, reaccionar a determinadas tendencias y crear proyectos de marca como esta cocreación con Violeta.
Además, este tipo de colecciones nos permite construir una identidad propia dentro de un entorno multimarca. No se trata de sustituir una cosa por otra, sino de conseguir que ambas partes de la oferta se complementen y hagan más relevante la propuesta global de Sprinter.
¿Y cómo encaja esta colección en la estrategia global de marca de Sprinter?
Encaja especialmente bien porque reúne varios territorios en los que estamos trabajando: deporte, accesibilidad, producto, comunidad y una forma más contemporánea de relacionarnos con el consumidor.
Queremos reforzar la percepción de Sprinter como una marca muy vinculada al deporte y, dentro de ello, training es una categoría especialmente relevante. La colección parte del entrenamiento y de atributos funcionales reales, aunque después tenga una estética suficientemente versátil para acompañar a la mujer durante otros momentos del día.
También nos permite profundizar en un territorio que forma parte de Sprinter desde el principio: la mujer. La consumidora femenina siempre ha estado muy presente en nuestra propuesta y ahora queremos seguir evolucionando la forma en la que hablamos con ella y el producto que desarrollamos para acompañarla en la práctica deportiva.
La colección refleja además la evolución de nuestra estrategia de marketing hacia proyectos con mayor profundidad. Queremos construir primero una propuesta de producto relevante y después generar alrededor de ella comunicación, contenidos y experiencias.
La Vecina Rubia en 2024 y Violeta Mangriñán en 2026. ¿Veremos más colaboraciones con creadores de contenido en un futuro en Sprinter?
Es una vía que nos interesa y que probablemente seguiremos explorando, pero no queremos convertirla en una fórmula que tengamos que repetir simplemente porque funciona.
Con La Vecina Rubia iniciamos una colaboración en 2024 que tuvo una respuesta comercial muy positiva —cerca de 1.000 unidades vendidas solo durante el primer día— y que repetimos en 2025. Con Violeta hemos querido avanzar un paso más y trabajar desde la cocreación real del producto.
De cara al futuro seguiremos abiertos a trabajar con creadores cuando exista una afinidad clara con la marca, con una categoría deportiva y con una comunidad. El alcance es importante, pero para nosotros cada vez pesa más la coherencia entre creador, producto y consumidor.
¿Cómo ha cambiado la relación de los consumidores con el deporte en los últimos años?
El deporte ocupa hoy un espacio mucho más amplio en la vida de las personas. Sigue existiendo evidentemente una dimensión de rendimiento, competición y superación, pero para muchas personas también se ha convertido en una herramienta de bienestar.
Se entrena para sentirse mejor, desconectar, ganar energía, cuidar la salud física y mental o simplemente disponer de un espacio propio dentro del día. Y eso ha cambiado también la relación con el producto deportivo.
El consumidor busca funcionalidad y rendimiento, pero también comodidad, diseño y versatilidad. Las fronteras entre determinados momentos de consumo son cada vez menos rígidas y por eso vemos fenómenos como el athleisure, pero para nosotros es importante que el punto de partida continúe siendo el deporte y que las prendas respondan realmente cuando entrenas.
¿Cuáles son sus objetivos para lo que queda de año 2026?
Desde el punto de vista de marca, queremos seguir reforzando el posicionamiento deportivo de Sprinter y acercándonos cada vez más a las comunidades que practican deporte.
Tenemos por delante meses muy relevantes comercialmente y queremos aprovecharlos para continuar trabajando categorías estratégicas como training,running y fútbol, seguir desarrollando experiencias que conecten la tienda física con el entorno digital y profundizar en nuestra relación con las grandes marcas internacionales.
El lanzamiento con Violeta es también una oportunidad para seguir reforzando nuestra relación con la mujer, un público que ha formado parte de Sprinter desde sus orígenes, y especialmente nuestra posición dentro del training femenino. Además, nos permite aprender de un nuevo modelo de cocreación que puede abrir nuevas oportunidades en el futuro.
Y todo ello acompaña a una compañía que continúa creciendo y ampliando su red comercial, así que el objetivo es que la evolución de la marca vaya al mismo ritmo que la evolución del propio negocio.