
¿Qué estabas haciendo profesionalmente en 2006?
Estaba estudiando marketing entre Francia y España.
¿Cuál fue esa campaña que no olvidas (para bien o para mal)?
La mítica campaña de Adidas para el Mundial (una de ellas, mejor dicho): José +10, en la que se juntaban leyendas actuales del fútbol con leyendas retiradas.
¿Qué tendencia seguiste en tu juventud que hoy te da vergüenza?
Yo era un poco raro en este sentido porque no era muy de seguir tendencias. Nunca tuve ni la típica mochila Eastpak, ni las Converse, ni los Tamagotchis… Pero, a lo mejor, mi peinado a lo Nick Carter no fue la mejor idea que tuve en la vida.
Si pudieras enviar un WhatsApp a tu “yo” de hace 20 años, ¿qué le dirías?
No le diría nada en especial. No me gusta mucho la idea de saber lo que va o puede ocurrir en el futuro. Me gusta más que la vida me sorprenda. Por eso nunca he querido que me leyeran las cartas.
¿Qué objeto o gadget echas de menos de aquella época?
La sencillez de los teléfonos móviles, que solo se usaban para hacer llamadas y mandar SMS. La gente miraba menos el móvil e interactuaba más, en el metro, en la calle o en la cola del supermercado.
¿Cuál ha sido tu ‘tierra, trágame’ en tu carrera profesional?
Tuve más de uno, pero quizás el más épico fue confundir al CEO de mi empresa (a quien no conocía hasta entonces) con el señor del catering en una fiesta de Navidad.
Si el marketing fuera una película, ¿cuál sería el título de tu vida?
Back to the Future, porque muchas veces es importante volver al pasado, a los orígenes de las marcas, a su propósito o visión original cuando se crearon, para reinventarse, pero con sentido y coherencia. Y luego porque está claro que las tendencias son cíclicas, y mirar hacia atrás a veces ayuda a pensar o construir lo que se viene.
¿Cuál es la palabra de moda actual que prohibirías en tu equipo?
No prohíbo ninguna palabra a mi equipo, pero intento evitar usar expresiones como “me gusta” o “no me gusta”, porque no suelen elevar mucho el debate. Luego, tampoco soy muy fan de términos vacíos como “viral”, “punch”, “efecto wow”…
Tu superhéroe del marketing: ¿A quién (vivo o muerto) contratarías como tu mano derecha hoy mismo?
Quentin Tarantino. Es uno de los mejores del mundo a la hora de construir códigos propios y sellos de identidad diferenciales. Eso es branding y marketing puro y duro.
¿Qué es lo que más te quita el sueño antes de un lanzamiento importante?
Primero, si lanzar un producto me quitara el sueño, tendría un problema de salud muy grave, porque trabajo en un sector en el que estamos constantemente innovando y lanzando productos nuevos. Ahora bien, lo que más me preocupa es la irrelevancia. Que nos hayamos mirado demasiado el ombligo sin habernos puesto lo suficiente en la piel del consumidor para saber si, de verdad, lo que le vamos a contar le va a llamar la atención e interesar.
Completa la frase: “Un buen director de marketing nunca debería…”
Trabajar toda su carrera en la misma empresa o incluso en el mismo sector. Creo que es divertido, a la vez que enriquecedor, poder enfrentarse a distintas problemáticas y culturas a lo largo de una carrera.
¿Qué es lo más divertido que haces con tu asistente de IA?
¿Divertido? Fotomontajes de todo tipo, para asustar o vacilar a mis amigos.
¿En qué red social crees que NO estaremos dentro de 5 años?
No me daría ninguna pena que X, por ejemplo, desapareciera, debido a cómo ha ido evolucionando en los últimos años. Luego diría que las principales redes sociales, como Instagram y TikTok, seguirán, solo que serán probablemente bastante diferentes de como las conocemos ahora: seguramente más transaccionales, más enfocadas todavía al entretenimiento y mucho más personalizadas.
Si te dieran presupuesto infinito, pero solo para UNA acción, ¿qué harías?
Me inventaría una excusa para ir a rodar una película ambientada en la época de los vikingos en Noruega. Esa época, y estas civilizaciones me fascinan. O, quizás, no haría nada porque sé que el Roi luego no me saldría.
¿Cómo te gustaría que recuerden tu paso por la industria?
Me gustaría que la gente con la que he trabajado me recordara como una persona con sentido del humor, sincera y con buenas ideas (a veces).
Define los últimos 20 años del marketing en una sola palabra.
Transformación.
Si te invitaran a una fiesta de disfraces temática de “Iconos de la Publicidad”, ¿de qué irías vestido/a?
Sin dudarlo ni un segundo, iría de Mad Men, no tanto por el whisky, que no soy muy fan, sino más bien por el estilo y la clase.
¿Cómo reaccionarías si alguno de tus hijos se dedicara al marketing?
Habría que saber cómo estará el panorama y la profesión dentro de 20 años… Supongo que siempre hará falta gente con una buena cabeza para diseñar estrategias y construir marcas diferenciales, más allá de la tecnología y los algoritmos.
En tus reuniones con el equipo, ¿qué no puede faltar?
Humor. Con la presión que tenemos y las horas que echamos, para mí es inconcebible no pasármelo bien en el trabajo. Aparte, siempre recuerdo esa frase de mi primer jefe en una agencia de publicidad en París que, cuando me veía estresado, me decía: “Alex, we are not saving lives here”.
¿Dónde te ves dentro de 20 años?
Ni idea. Lo único que tengo claro es que me veo en un sitio en el que siga aprendiendo y divirtiéndome.