
¿Qué estabas haciendo profesionalmente en 2006?
Con 21 años, mi plan de marketing era convencer a mi madre de que necesitaba la PlayStation 3.
¿Cuál fue esa campaña que no olvidas (para bien o para mal)?
"Aquí Kevin Bacon es una hamburguesa" de Goiko. Y no la recuerdo por los resultados, que también. La recuerdo porque fue de esas ideas que cuando las ves encima de la mesa piensas "o lo reventamos, o nos caemos con todo el equipo” y aun así lanzamos. Nació de un equipo que se lo creyó, junto con una dosis de valentía que rozaba lo inconsciente.
¿Qué tendencia seguiste en tu juventud que hoy te da vergüenza?
Cero vergüenza. La verdad que sigo siendo igual de friki de videojuegos, juegos de rol...
Si pudieras enviar un WhatsApp a tu "yo" de hace 20 años, ¿qué le dirías?
Para. Disfruta del camino. No tengas prisa por empezar a trabajar y compra acciones de Apple.
¿Qué objeto o gadget echas de menos de aquella época?
Mi iPod. Con música y poco más. Sin notificaciones, sin stories…
¿Cuál ha sido tu ‘tierra trágame’ en tu carrera profesional?
Salir del gimnasio a primera hora, haberme olvidado la bolsa con la ropa y tener que hacer una presentación a un comité de dirección en ropa de deporte.
Si el marketing fuera una película, ¿cuál sería el título de tu vida?
De mis películas favoritas, Moneyball. Por el dato, por retar lo establecido y porque Beane no gana solo, identifica talento y gana cuando su equipo se lo cree.
¿Cuál es la palabra de moda actual que prohibirías en tu equipo?
Nunca prohibiría nada.
Tu superhéroe del marketing: ¿A quién (vivo o muerto) contratarías como tu mano derecha hoy mismo?
Steve Jobs. Por genio, por carisma y por no aceptar el "suficientemente bueno". Ejemplificó que producto, experiencia y comunicación son la misma cosa. Con gusto sería yo la mano derecha de alguien así.
¿Qué es lo que más te quita el sueño antes de un lanzamiento importante?
Intento que nada. O al menos eso es lo que digo a mí mismo. Si hemos trabajado bien, si el equipo se lo ha creído y el proceso ha sido sólido, el resultado es el resultado, y una vez se lanza empieza otra fase.
Completa la frase: "Un buen director de marketing nunca debería..."
Alejarse demasiado del negocio. Hay que ser visionario, pero si pierdes de vista al cliente, la cuenta de resultados y el retorno, pierdes influencia. El marketing que no se conecta al negocio tiene menos peso.
¿Qué es lo más divertido que haces con tu asistente de IA?
Discutir con ella. Llevarla al absurdo a propósito, para ver hasta dónde aguanta el argumento. Es la forma más entretenida que he encontrado de poner a prueba ideas, conceptos, planes…
¿En qué red social crees que NO estaremos dentro de 5 años?
Por buscar algo que no sea tan obvio quizá diría LinkedIn. Todo el mundo publica, da la sensación de que menos gente escucha, y hay bastante postureo corporativo.
Si te dieran presupuesto infinito, pero solo para UNA acción, ¿qué harías?
Un evento cultural propio, no patrocinado y creado desde cero.
¿Cómo te gustaría que recuerden tu paso por la industria?
Más por los equipos que por las campañas o los resultados. Me gustaría que la gente que haya trabajado conmigo sienta que creció, y disfrutó del camino.
Define los últimos 20 años del marketing en una sola palabra
Reinvención.
Si te invitaran a una fiesta de disfraces temática de "Iconos de la Publicidad", ¿de qué irías vestido/a?
De YouTube (por mencionar una plataforma). Cobrar a las marcas por anunciarse y a los usuarios por no ver anuncios… eso tiene que dar para ser el rey de la fiesta.
¿Cómo reaccionarías si alguno de tus hijos se dedicara al marketing?
Si tuviera hijos les diría que si les gusta, a por ello. Si les recomendaría tocar antes otras áreas; ventas, operaciones, finanzas… A parte de que la decisión estaría más fundamentada, sería muy enriquecedor para el marketing tal y como lo entiendo.
En tus reuniones con el equipo, ¿qué no puede faltar?
Sentido del humor. La gente que no se ríe en ningún momento es un indicativo de que no está cómoda.
¿Dónde te ves dentro de 20 años?
Me veo vinculado a algún proyecto personal, idealmente con poca o ninguna presión económica, disfrutando del día a día con la misma curiosidad con la que empecé, pero sin el estrés de por medio.