
El consumo de bebidas en España evoluciona hacia fórmulas que combinan placer y salud. En un contexto de menor ingesta de alcohol, refrescos azucarados o bebidas con gas, medio millón de españoles opta ya por mezclar alcohol de alta graduación con agua, una práctica que ha duplicado sus ocasiones en los últimos tres años. El dato se recoge en el informe “Cuando la bebida deja de ser solo bebida: nuevas reglas de consumo”, presentado por Worldpanel by Numerator en el marco de HIP, celebrado en Madrid.
Dos ejes que redefinen el consumo de bebidas
El estudio identifica dos grandes vectores en la transformación del mercado:
- “Sanificar” la indulgencia, como sucede con el alcohol mezclado con agua.
- Añadir atributos funcionales al producto, especialmente en bebidas pre y probióticas o enriquecidas con vitamina C, betacaroteno y otros ingredientes.
En el segundo caso, el crecimiento es especialmente relevante entre los consumidores más jóvenes, que buscan salud combinada con conveniencia. Las bebidas funcionales se posicionan así como una categoría estratégica dentro del gran consumo.
Un nuevo marco de salud más holístico
Más de tres de cada cuatro hogares afirman seguir una dieta sana y un 57% de los consumidores se fija en la composición nutricional cuando come fuera de casa. Sin embargo, solo el 15,1% declara que la salud es el principal motivo para elegir un producto, una cifra que además desciende.
Lejos de ser una contradicción, el informe apunta a una interiorización de los hábitos saludables. Los consumidores ya no verbalizan tanto la salud como driver, pero sí integran prácticas vinculadas al bienestar en su día a día.
Según Cristina García, directora de OOH, Restauración y Foodservice de Worldpanel by Numerator, los españoles adoptan una visión más compleja del estilo de vida saludable. Como ejemplo, el 78,1% prefiere protegerse del sol frente al 69,7% que lo hacía en 2019, una muestra de cómo cambian los comportamientos más allá del consumo.
Salud, conveniencia y placer: los nuevos motores
La salud ya no opera de forma aislada. Se integra con otros tres grandes impulsores de consumo: conveniencia, placer y sabor.
En gran consumo, esta lógica es evidente. Mientras categorías básicas como legumbres o arroz crecen apenas entre un 1% y un 2%, sus versiones listas para consumir (como legumbres cocidas o vasitos de arroz) registran crecimientos a doble dígito.
Este patrón abre oportunidades para las marcas de bebidas, especialmente en el consumo dentro del hogar. El auge del ‘listo para comer’ podría consolidarse como alternativa al menú del día de la restauración, generando sinergias entre platos preparados y nuevas propuestas de bebida.
En este escenario, las bebidas funcionales y las combinaciones que reducen la percepción de exceso (como el alcohol con agua) no solo responden a una tendencia de salud, sino que redefinen las ocasiones de consumo y el posicionamiento estratégico de la categoría.