La inteligencia artificial está ganando terreno entre los consumidores españoles de mayor edad. El 46% de los mayores de 55 años recurre a estas herramientas para solicitar recomendaciones antes de realizar una compra, mientras que un 37% las utiliza para buscar productos. Así lo revela el estudio "La IA en el proceso de compra del consumidor español", elaborado por el Observatorio Cetelem, que dedica un análisis específico al comportamiento de los consumidores séniors.

Aunque el 35% de los encuestados de esta franja de edad asegura no haber utilizado nunca la inteligencia artificial, quienes sí lo hacen muestran una frecuencia de uso elevada: el 29% la consulta diariamente, ocho puntos por encima de la media española.

Entre las herramientas más utilizadas destacan ChatGPT (71%) y Gemini (58%). En cuanto a las aplicaciones relacionadas con el consumo, además de solicitar recomendaciones y buscar productos, los mayores de 55 años recurren a la IA para comparar productos (36%) y precios (31%). También sobresale su utilización para preparar viajes, una actividad mencionada por el 37%, catorce puntos por encima de la media.

Los viajes (31%), la tecnología (27%) y los electrodomésticos (13%) son las categorías en las que más compran con ayuda de estas herramientas.

Sin embargo, la influencia de la IA en las compras impulsivas es considerablemente menor entre los séniors. El 28% reconoce haber adquirido algún producto que no tenía previsto comprar después de recibir una recomendación, frente al 50% de la media española y el 63% de los consumidores jóvenes.

La IA genera más confianza que los influencers

Uno de los resultados más destacados del estudio es la confianza que los mayores de 55 años depositan en las recomendaciones de la inteligencia artificial frente a otras fuentes de información.

Cuando deben elegir entre un influencer y una herramienta de IA, el 87% de los séniors prefiere la segunda opción, nueve puntos por encima de la media española. También el 57% se inclina por una IA capaz de analizar reseñas y valoraciones frente al 43% que prefiere consultar directamente las estrellas y opiniones de Google o Amazon.

La comparación con las propias marcas arroja un empate: el 50% confía más en la información proporcionada por una marca y el otro 50% prefiere el criterio de la inteligencia artificial.

No obstante, cuando se pregunta por las fuentes de confianza de forma general, los expertos profesionales siguen encabezando las preferencias (56%), seguidos de familiares y amigos (46%) y las opiniones de otros compradores (41%).

El 87% exige identificar las recomendaciones patrocinadas

La creciente confianza en la IA convive con importantes dudas sobre la independencia de sus recomendaciones comerciales.

El 62% de los consumidores séniors no tiene claro hasta qué punto las respuestas de la inteligencia artificial están condicionadas por las marcas, una proporción que supera en dieciocho puntos la media española. Otro 14% considera que estas herramientas recomiendan productos de marcas que han invertido en posicionamiento, mientras que el 24% confía plenamente en que las recomendaciones responden a sus necesidades.

En este contexto, el 87% considera que las recomendaciones patrocinadas por marcas deberían identificarse claramente como publicidad, frente al 83% de la media española.

Además, solo el 13% compraría sin problemas un producto recomendado por una IA si supiera que existe un patrocinio detrás. El 37% rechazaría la recomendación y el 50% restante no tiene una postura definida.

La preocupación se extiende al tratamiento de los datos personales. El 82% teme que las empresas utilicen su información para conocer cuánto estaría dispuesto a pagar por un producto. Ese mismo porcentaje considera injusto que la IA permita establecer precios diferentes según el perfil del comprador.

Reticencias a delegar las compras en la IA

El estudio también analiza la disposición de los consumidores a utilizar herramientas de inteligencia artificial agéntica, capaces de tomar decisiones y ejecutar compras de forma autónoma.

Aunque el 67% de los séniors permitiría que la IA le ofreciera recomendaciones, el 62% aceptaría que eligiera entre varias opciones y el 58% que buscara los mejores precios, solo el 29% estaría dispuesto a autorizar compras automáticas en función de sus gustos, necesidades y presupuesto. Este porcentaje queda diez puntos por debajo de la media española.

En cambio, el 69% se muestra interesado en disponer de un asistente que busque continuamente las mejores ofertas y el 62% utilizaría la IA para decidir si puede permitirse determinadas compras.