
¿Cómo definiría la comunicación del Grupo Anaya? ¿Cómo ha cambiado en estos años y cómo se están adaptando a las nuevas realidades?
En un grupo con una trayectoria tan amplia en educación y cultura como el nuestro, la comunicación ha dejado de ser un soporte para convertirse en una pieza estratégica. Hoy no se trata solo de hablar de libros o novedades, sino de explicar quiénes somos, el valor que aportamos y cómo acompañamos a lectores, docentes y familias en un entorno que evoluciona muy rápido.
Partimos además de una ventaja importante: Grupo Anaya es una marca profundamente arraigada en el imaginario educativo, y al mismo tiempo contamos con sellos culturales de enorme prestigio, como Alianza Editorial o Cátedra, junto a propuestas más recientes como el sello Faeris, especializado en géneros como la fantasía o el romantasy. Ese equilibrio entre legado, credibilidad y renovación es una de las claves del reposicionamiento que estamos impulsando.
En estos años hemos evolucionado desde un modelo más centrado en producto y medios tradicionales hacia una estrategia integrada, donde marketing, comunicación, PR y marca trabajan de forma coordinada. Buscamos coherencia: mensajes claros, presencia en los canales donde realmente se genera conversación y una narrativa alineada con la identidad del grupo, respetando siempre la personalidad de cada sello.
El mercado es más fragmentado, las audiencias más diversas y la atención mucho más limitada. Por eso apostamos por modelos más ágiles, basados en contenido, datos y escucha activa, que nos permitan anticipar tendencias y seguir siendo relevantes sin perder de vista lo esencial: una propuesta cultural y educativa sólida y reconocible.
¿Cómo realizar campañas que impacten a los fieles seguidores, pero también atrapen a las nuevas generaciones hacia el mundo de la cultura?
El crecimiento de la lectura en los últimos años está muy ligado a la diversidad: de géneros, de formatos y de formas de descubrir historias. Hoy no existe un lector único, sino múltiples perfiles que conviven y evolucionan en paralelo.
Por eso trabajamos con una mirada muy segmentada. Hay lectores que descubren libros a través de comunidades digitales y recomendaciones en las redes sociales, y otros que lo hacen gracias a canales prescriptores más tradicionales, como los medios culturales o las librerías. Todas esas vías son relevantes y nuestra responsabilidad es entenderlas y adaptarnos a cada una con coherencia.
La clave está en respetar la identidad de nuestros sellos y entender bien la propuesta de valor de cada uno. No se trata de hablarle a todo el mundo igual, sino de ofrecer a cada lector lo que espera de ese sello concreto. Ese ecosistema funciona porque marketing, editorial y comercial colaboran desde el inicio, anticipando tendencias y ajustando los mensajes para que cada historia llegue al lector adecuado.
Nuestro objetivo es acompañar tanto a los lectores de siempre como a los que llegan por caminos nuevos, con propuestas relevantes, bien planteadas y coherentes.
En una sociedad cada vez más digital, en la que el consumidor tiene miles de opciones de ocio, ¿cómo se consigue que el usuario compre libros?
Partimos de un dato positivo: el interés por la lectura se mantiene alto. El último Barómetro de Hábitos de Lectura sitúa en torno a dos tercios de la población leyendo en su tiempo libre. El reto no es tanto generar necesidad, como entender cómo decide cada lector y qué valor espera encontrar en un libro frente a un abanico enorme de alternativas.
Competimos en un entorno especialmente exigente. Cada año se publican decenas de miles de novedades editoriales en España, a lo que se suma la presión de otras formas de ocio como las plataformas audiovisuales, las redes sociales o el consumo constante de contenido digital. En este contexto, no basta con tener una buena oferta: hay que saber destacar, conectar y ser relevante.
Nuestra estrategia se apoya en tres frentes.
- Primero, una oferta diversa y bien enfocada, donde cada sello articula su propuesta desde una identidad clara.
- Segundo, una presencia coherente en todos los puntos de contacto, desde librerías y grandes superficies hasta entornos digitales y comunidades online.
- Y tercero, experiencias que acompañen al lector más allá de la compra: encuentros con autores, eventos, contenidos adicionales, colaboraciones afines, ediciones especiales o formatos como el audiolibro y el audiovisual.
Cuando una historia conecta y ocupa un lugar en la conversación cultural, la compra deja de ser un acto puntual y se convierte en una relación sostenida en el tiempo entre el lector, el autor y el sello.
¿Cómo está notando en Grupo Anaya el auge de los audiolibros? ¿Qué novedades tienen preparadas?
El crecimiento del audio es evidente y está ampliando la forma en la que las personas se relacionan con los contenidos. Para nosotros no es un formato alternativo, sino una extensión natural del catálogo que permite adaptarse a distintos momentos de consumo.
Trabajamos el audio dentro de una estrategia multiplataforma que nace desde el planteamiento editorial. Cada vez más títulos se conciben pensando en cómo funcionan en papel, digital y audio, lo que nos da flexibilidad y amplía el recorrido de cada obra.
Estamos impulsando lanzamientos concebidos desde el origen para varios formatos, reforzando alianzas con plataformas y desarrollando proyectos donde la narración aporta un valor añadido: interpretaciones cuidadas, voces reconocibles o experiencias más inmersivas. El objetivo es que el audio amplíe el universo del libro, no que se limite a replicarlo.
¿Cuáles son sus estrategias de marketing para comunicar los lanzamientos? ¿Cuál es el mix de medios?
Una de las fortalezas de Grupo Anaya es que reúne bajo un mismo paraguas el mundo educativo y el cultural. Nuestros sellos abarcan desde libros de texto y soluciones para el fomento de la lectura hasta literatura infantil, juvenil y adulta, tanto comercial como literaria. Esta amplitud nos permite acompañar al lector en todas sus etapas y adaptar las estrategias a la naturaleza de cada proyecto.
Con un portafolio tan diverso, no hay una única fórmula que sirva para todos. Trabajamos con estrategias modulares, diseñadas según la audiencia, su comportamiento y los objetivos de cada lanzamiento. Siempre partimos de la misma pregunta: qué necesita esta audiencia y cómo decide.
El mix de medios combina PR, medios tradicionales, redes sociales, creadores, eventos, Search en Google y en los nuevos entornos impulsados por IA generativa, marketing de contenidos y plataformas educativas. La clave no es estar en todas partes, sino activar los canales que realmente influyen.
En educación trabajamos palancas muy específicas, automatización de campañas, email marketing, comunicación segmentada, recorridos personalizados, que en un entorno B2B hacen que la precisión sea decisiva.
Este enfoque es posible porque contamos con un equipo centralizado de marketing y comunicación, capaz de generar sinergias entre modelos de negocio muy distintos (Educación y Trade) y adaptar cada palanca a lo que requiere cada público.
Y a todo ello se suma un elemento fundamental: la marca. La marca Grupo Anaya aporta coherencia y propósito, mientras que cada sello mantiene su identidad y su propuesta de valor. Ese equilibrio es lo que garantiza claridad para el lector y consistencia en la comunicación.
¿Qué peso tienen hoy las redes sociales y el marketing de influencers en la promoción editorial de Anaya?
Las redes sociales y el marketing de influencers tienen un peso importante, pero no funcionan igual en todas las categorías. Depende del tipo de lector, del género y de cómo se produce el descubrimiento.
En categorías como juvenil, romántica, fantasía o audiencias como la llamada new adult, con subgéneros como el romantasy… las redes son decisivas. Gran parte del descubrimiento nace en comunidades digitales donde la recomendación, los creadores afines y la conversación espontánea marcan el ritmo. En esos espacios, la lectura se vive de forma compartida y la comunidad actúa como motor natural de prescripción.
En literatura, ensayo o incluso en educación, su papel es más complementario. Aportan visibilidad, permiten llegar a nichos y ayudan a reforzar la reputación, pero conviven con canales igualmente relevantes como los medios culturales, las librerías o la prescripción profesional.
Nuestro enfoque es selectivo. Colaboramos con perfiles que leen, que aportan criterio y que mantienen una relación genuina con su comunidad. Ajustamos los formatos al tono de cada proyecto y medimos la calidad de la conversación, no solo el alcance.
En definitiva, las redes y los creadores son una pieza más dentro de un ecosistema más amplio, donde cada categoría necesita una lógica distinta para llegar a su lector de forma relevante.
¿Cuáles son las fechas más importantes desde el punto de vista de las ventas?
Lidero un equipo de marketing y comunicación centralizado, lo que significa apoyar modelos de negocio muy distintos: el educativo, más B2B, y el trade, más B2C. Para que funcione, tenemos que combinar personalización, porque cada área tiene sus propios ritmos, con integración, para aprovechar sinergias y maximizar el impacto comercial.
En educación, el año se planifica con mucha anticipación: presentamos novedades a docentes entre febrero y marzo; la prescripción y adopción se decide principalmente en abril y mayo; y la compra y distribución se concentran en verano para garantizar la llegada a tiempo al inicio del curso.
En trade, las fechas clave siguen el pulso cultural y las campañas: abril marca un pico (especialmente por Sant Jordi), mayo y junio por las ferias y la Feria del Libro de Madrid; el verano es ideal para la lectura de bolsillo; y el gran tramo de ventas llega con Navidad y Reyes (de noviembre a enero). A partir de ahí, cada lanzamiento relevante desarrolla su propio ciclo de preventa, conversación y activación.
La clave es coordinar ambos mundos para optimizar recursos y asegurar coherencia en los mensajes. Esa doble mirada, estructura y anticipación en educación; flexibilidad y actualidad en trade, nos permite planificar con precisión sin perder agilidad. Mi trabajo es precisamente ayudar a que esas dos lógicas convivan y se refuercen, en lugar de competir por recursos y atención.
¿Qué previsiones tiene el Grupo para 2026?
De cara a 2026, los retos están bien definidos. El mercado lo confirma: aproximadamente tres de cada cuatro jóvenes leen por ocio de forma habitual, según los datos del último Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros en España 2024.
En este contexto, queremos seguir creciendo en géneros como la fantasía y el romance dirigidos a la audiencia new adult, con lanzamientos como Brimstone, de Callie Hart —segunda parte de Quicksilver—, o la llegada a España de The Mindfck Series*, de S. T. Abby, todo un fenómeno internacional.
El 60.º aniversario de Alianza Editorial es, además, una oportunidad no solo para celebrar una marca cultural de referencia, sino también para volver a contar su historia y acercarla a nuevas generaciones, con una forma de comunicar más contemporánea y alineada con los nuevos hábitos de descubrimiento.
Desde el punto de vista de las tendencias, 2026 estará marcado por un cambio en el principal punto de acceso a la información y a la toma de decisiones. La adopción de asistentes y herramientas de inteligencia artificial está reconfigurando cómo las personas descubren, comparan y eligen. Igual que en su momento nos adaptamos a la llegada de Google, al peso de las redes sociales y a las nuevas dinámicas de recomendación, ahora toca entender estos entornos para que nuestra propuesta editorial aparezca de forma natural cuando alguien busca orientación.
Esto implica optimizar nuestro ecosistema digital —metadatos, arquitectura y contenidos—, pero también reforzar narrativas de marca claras y una estrategia sólida de PR y earned media que consolide autoridad en los espacios que realmente generan confianza. De este modo, cuando alguien pida una recomendación de lectura o una solución educativa, nuestros títulos y sellos aparecerán como una opción útil y fiable.
En definitiva, 2026 pasa por consolidar un equipo de marketing y comunicación que una propósito y legado, desde la estrategia de marca, con innovación y foco comercial, para hacer nuestra propuesta más relevante y diferencial en un mercado cada vez más competitivo.