
¿Qué motivó a Popeyes España a lanzar ahora una nueva plataforma de comunicación (“Así sí, así yes”)?
Era el momento natural de dar un paso adelante. Popeyes ya tiene recorrido y una base sólida en España, lo que nos permite evolucionar y hablar no solo del producto, sino también de cómo hacemos las cosas. Y hacerlo desde un lugar más emocional, conectando con lo que siente hoy el consumidor. “Así sí, así yes” nace de una sensación compartida. Estamos viviendo una ‘cutrificación’ del día a día, donde se ha normalizado recibir cosas hechas sin demasiado cuidado. Frente a eso, Popeyes defiende otro estándar: el orgullo de hacer las cosas bien y no conformarse con menos.
¿Cómo espera que ese tono — “cercano, directo y honesto” — conecte con el consumidor en comparación con las campañas anteriores?
Si el producto es honesto, la comunicación también debe serlo. Queríamos un tono que transmitiera la misma autenticidad que el producto cuando lo pruebas, porque cuando haces las cosas bien no necesitas adornarlas. Antes explicábamos quiénes somos y qué nos hace diferentes. Ahora estamos en otro momento: pasamos de explicar a afirmar, de demostrar a reivindicar. Ese cambio conecta mucho mejor con un consumidor que valora que le hablen claro.
¿Qué rasgos de la identidad de marca subraya esta plataforma que no estaban tan presentes antes?
No añadimos rasgos nuevos, simplemente mostramos con claridad lo que siempre hemos sido: una marca que no acepta atajos, que se toma su tiempo y cuida los procesos, porque creemos que esa es la única forma de ofrecer un producto mejor.
Antes explicábamos por qué el producto era bueno; ahora podemos hablar desde la experiencia, enseñando qué hay detrás y cómo trabajamos. Y eso conecta con algo muy sencillo: el placer de disfrutar cuando las cosas están bien hechas.
¿Qué papel juega la agencia Fácil en la definición estratégica y creativa de la campaña? ¿Cómo ha sido el proceso de colaboración?
Detrás de “Así sí, así yes” hay un proceso previo de reposicionamiento que llevábamos meses trabajando. Antes de entrar en creatividad, necesitábamos tener muy claro desde dónde tenía sentido hablar como marca y qué tensiones reales había con el consumidor en ese momento. Fácil fue clave para transformar ese reposicionamiento en una plataforma con personalidad y recorrido. Han sido fundamentales para dar voz a la marca y materializarla en una propuesta sólida. La sintonía con el equipo ha sido total, y eso se refleja en el resultado final.
¿Cómo planean trasladar ese discurso de calidad y autenticidad desde la comunicación hacia la experiencia real del cliente (producto, servicio, restaurante, etc.)?
Para nosotros no se trata de trasladar un discurso nuevo, sino de hacer más visible algo que ya pasa. Nuestro pollo es español, fresco, marinado durante 12 horas en especias cajún, rebozado a mano y preparado cada día en los restaurantes. Ese nivel de cuidado existe desde el primer día; la comunicación simplemente lo pone en primer plano.
Ahora queremos que ese cuidado se perciba en todos los puntos de contacto: en cómo hablamos, en cómo servimos el producto y en los pequeños detalles de la experiencia. No buscamos añadir capas, buscamos coherencia. Que lo que contamos sea exactamente lo que el cliente vive cuando entra en un Popeyes.
¿Creen que esta nueva plataforma ayuda a diferenciar Popeyes respecto a otros competidores en el sector QSR (restauración rápida)? ¿Por qué?
Sí, sin duda. En un sector tan competitivo, muchas marcas acaban hablando desde los mismos códigos: rapidez, precio o novedad. En Popeyes hemos elegido otro camino, poniendo el foco en el cómo y no solo en el qué.
Poner en valor el proceso, el cuidado y el estándar con el que trabajamos nos da un territorio propio. Cuando tienes claro lo que haces, no necesitas complicarlo ni adornarlo. En nuestro caso es así de simple: hacemos pollo frito… y lo hacemos muy bien.
¿A qué perfil o segmentos de consumidores va dirigida principalmente esta nueva comunicación?
A personas que valoran la calidad real y disfrutan de las cosas bien hechas. Es una comunicación transversal que conecta con una forma de entender el consumo más consciente, poniendo el foco en el proceso, el cuidado y la experiencia completa, más allá del resultado final.
¿Cómo será la evolución de la estrategia de marketing durante el 2026?
En 2026 consolidaremos esta filosofía. No es una campaña puntual, sino el territorio desde el que construiremos toda la comunicación de la marca. Venimos de una etapa en la que era clave generar notoriedad y explicar bien el producto. Ese trabajo ya está hecho. Ahora queremos consolidar marca, ganar coherencia y reconocimiento.
¿Qué políticas de sostenibilidad tienen previsto implementar en 2026 y de qué manera integrarán estos compromisos en su estrategia de marketing y comunicación durante el próximo año?
La sostenibilidad forma parte de cómo trabajamos y está integrada en muchas decisiones del día a día de la marca, desde el origen de los ingredientes hasta la operativa de nuestros restaurantes. No es un mensaje aislado, sino algo que acompaña a la experiencia en Popeyes. Este enfoque se traduce en iniciativas que conectan de forma especialmente clara con el consumidor por su impacto tangible, como la alianza con Too Good To Go. Son acciones que encajan de manera muy orgánica en la marca y se integran naturalmente en la conversación con el consumidor.