
El helado pingüino Punky marcó a toda una generación de niños, los de los 90, que pedían en restaurantes o clásicos quioscos de parque este juguete de goma con cresta roja relleno de vainilla y caramelo. Este producto ha estado en el cartel de La Menorquina durante décadas, hasta que una reciente decisión generase todo un cisma en el entorno digital.
Punky se convierte en todo un fenómeno viral
La Menorquina anunció en sus redes sociales la desaparición de Punky, una decisión que activó de forma inmediata la reacción de los consumidores, lamentando la pérdida del pingüino de su infancia.
A partir de ahí, el movimiento en distintas plataformas fue constante. El creador de contenido Marc Pujol “hackeó” su propia identidad cambiando el nombre de usuario de su perfil a “punky.vuelve”, creando así un movimiento generacional. A través de publicaciones diarias en clave reivindicativa, el relato creció de forma orgánica hasta convertirse en conversación colectiva. Por último, La Menorquina y Marc Pujol anunciaron conjuntamente que Punky volvía oficialmente al cartel de helados de 2026.
Detrás de esta acción, dividida en tres fases, se encuentraba la agencia creativa Turbo, que ideó y ejecutó la campaña con la que La Menorquina ha devuelto a la vida al icónico helado Punky, transformando una simple decisión de catálogo en un fenómeno viral.
Un claro caso de éxito
En solo dos semanas, la campaña superó los 65 millones de visualizaciones, generó más de 300.000 interacciones entre usuarios, y los contenidos de Marc Pujol han acumulado 40 millones de visualizaciones, mientras su campaña en change.org para recuperar a Punky logró 2.500 firmas, consolidando la historia como un fenómeno de gran alcance.
"Hoy las marcas no compiten entre sí, compiten contra el scroll infinito y el aburrimiento. Para rescatar a Punky no necesitábamos un anuncio, sino una historia en la que la gente quisiera participar. No hemos vendido un helado, hemos gestionado un sentimiento colectivo. Superar los 65 millones de visualizaciones demuestra que, cuando dejas de interrumpir al usuario y empiezas a entretenerle, los resultados son exponenciales. Punky no vuelve porque la marca lo haya decidido, vuelve porque sus seguidores lo han exigido", ha declarado Bertus, cofundador de Turbo.
Pero el impacto no se ha quedado en redes sociales. La campaña traspasó el entorno digital para instalarse en la agenda mediática, generando más de 40 impactos en medios y multiplicando la conversación en torno a la marca.
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