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Por Manuel de Luque 

Nuevas formas de trabajo y de relación con los clientes. Nostalgia. Planes para mantener la motivación. Precauciones y normas más y menos estrictas. Niños en las reuniones. Marcas que tratan de buscar su sitio. Preguntas incómodas. Estas son algunas de las impresiones informaciones que incluyen en sus testimonios seis publicitarios españoles que trabajan en diferentes ciudades y a los que Anuncios ha pedido que escribieran sobre cómo se está viviendo la pandemia en sus respectivos lugares de residencia y el modo en que ello ha afectado a su trabajo y a su vida.  

BROOKLYN, NY

Cris Mascor, ‘Design director’ en Character, NY

Cuando me pidieron escribir sobre cómo estamos viviendo el confinamiento y la situación del COVID-19 en Estados Unidos, no sabía ni por dónde empezar. Son muchas las cosas que han pasado en muy poco tiempo. Así que este texto también me ha venido bien para ordenar un poco mi cabeza. Me servirá para tener una visión general de todo lo que he estado viviendo estos días. Por eso el texto seguirá esta estructura: industria creativa (en general), situación social, teletrabajo y situación personal. Porque es el orden de lo que me ha venido bien a mí pensar; espero que a vosotros también os sirva.

Cuando el confinamiento se instauró definitivamente en Estados Unidos, y en concreto en Nueva York, la industria creativa empezó a actuar rápidamente. Nuevas maneras de expresarse, pero también de ayudar de forma muy diversa y a la vez relevante. Editoriales como Sternberg Press han publicado gratuitamente, diseñadores (Family Meal) han ofrecido su tiempo libre para ayudar a restaurantes, se han creado iniciativas para mantener el comercio local, artistas han dado conciertos gratuitos en Instagram o en YouTube, clubs como Public Records en Brooklyn o PS1 están haciendo live sets. Pero también instituciones más globales como la revista online Is Nice That han creado Nicer Tuesdays o Creative Mornings ha celebrado su primer evento online en lugar de hacerlo en una ciudad específica, como siempre había hecho. Museos que hacen tours privados y virtuales, artistas que abren sus estudios y dan clases online... De repente todo es gratuito y está abierto al público. Ya no importa dónde estás sino cuándo y de qué manera. Eso, para los afortunados que tienen acceso a internet, claro. 

Creo que a día de hoy, 30 de abril y según la CNN, Estados Unidos ha recibido solicitud de desempleo de 30 millones de americanos. En Estados Unidos tienes que tener seguro médico para ser legal. Yo tengo la suerte de que la empresa donde trabajo me lo cubre al 80%, pero no todo el mundo la tiene. Si eres freelance o no tienes una empresa que te cubra el coste del seguro, como mínimo te puede costar 500 dólares AL MES. Otra cosa a tener en cuenta, ya más estrictamente médica, es el co-pago de las visitas que está entre 20 y 50 dólares por visita y lo que llaman deductible, que es el mínimo que uno tiene que poner de su bolsillo antes de que la mutua cubra el 100% de los costes médicos. Todo eso varía en función de los planes, de los seguros y además limita el acceso a clínicas y a hospitales de calidad. Es un sistema bastante complejo y muy caro para el ciudadano de a pie. No es difícil hacerse una idea del desamparo médico que todo eso conlleva para la población. Y por si la frustración y el desborde hospitalario no fueran suficientes, el presidente actual, Donald Trump, no está ayudando mucho a la gestión de la crisis.

Todos, desde nuestras casas, intentamos hacer los deberes y actuar en base a nuestro sentido común. Yo personalmente, me he estado informando como he podido mirando cada mañana la CNN y leyendo el New York Times, que publica de forma gratuita durante la crisis, y por la noche mirando TV3 en Cataluña. Nuestra vida diaria imagino que no dista mucho de lo que se está viviendo en España, con la diferencia de que aquí en Estados Unidos el confinamiento no es obligatorio. Yo he salido a comprar cuando lo he necesitado y a tirar la basura, nada más. Solo alguna vez que he cogido la bicicleta para dar una vuelta por el barrio y hacer un poco de ejercicio (enfundada en guantes y mascara N99). Y en esas salidas, me ha sorprendido ver grupos de gente haciendo picnics en el parque sin guantes ni mascaras de ningún tipo.

Y por lo que hace al teletrabajo, pues me considero afortunada de, a pesar de las circunstancias, seguir en las trincheras. Yo me concentro muchísimo más trabajando desde casa aunque, como le ha pasado a todo el mundo, los procesos se han visto afectados y la productividad en general es más baja. Pero claro, no solo es trabajar desde casa, es hacer cada día lo mismo. Creo que muchos coincidirán conmigo en que parece que vivamos en el día de la marmota. A mí me cuesta levantarme de la cama y estoy permanentemente cansada y triste. Y eso intentando hacer las cosas bien. Hago yoga, como sano y bebo mucha agua. Me visto cada día como si fuera a la oficina. Tengo una lamparilla de rayos UV que me pongo casi todos los días cinco minutos y estoy tomando algunas vitaminas que me han recomendado los doctores. Esto es Nueva York y tener terracita o un pequeño balcón está restringido a unos pocos, muy pocos. Estoy siguiendo el manual del confinamiento al pie de la letra. Pero aun así, estamos a un océano de distancia. Mi familia y muchos de mis amigos están en Barcelona. El resto en Londres o dispersados por Europa. Pero estos días todos, incluso los que tengo aquí en Nueva York, parece que estén más lejos que nunca. 

SÃO PAULO

Félix del Valle, ‘Chief creative officer’ de Ogilvy Brasil

Antes de empezar la reunión, aviso que en cualquier momento él puede entrar.

Félix aparece en una de cada tres reuniones, lo tengo calculado.

Hasta ahora, no ha fallado a su cita. Da igual dónde te escondas en casa, él te encuentra. Da igual que estés presentando un concurso, que sea una reunión con cliente o la reunión de pauta de todos los días con el equipo, él aparece.

Llega y te pide que le subas, se sienta conmigo delante del Mac y, haciendo que entiende todo, mira muy concentrado a todas la pantallitas del Zoom. Todo el mundo sonríe, todos entendemos la situación.

Un ratito después, nuestro invitado especial de dos años y cinco meses, se baja de mis rodillas, me mira y sin despedirse, se va corriendo por donde vino. 

Así todos los días. Es su rutina. Es mi rutina.

Aqui en São Paulo, empezamos a trabajar desde casa el mismo dia que empezó la cuarentena en España. Y mientras el presidente de Brasil mira para otro lado y asegura que no es más que una gripecita, no sabemos cuándo vamos a volver a la agencia, no sabemos cuándo vamos a poder coger un avión para ir a ver a la familia, no sabemos cuándo vamos a poder dar un abrazo a un amigo con total tranquilidad, ni cuándo va a pasar todo esto.

Sólo sé que Félix va a entrar en la reunión y que durante ese medio minuto que todos miramos para él, nos olvidamos un poco de todo lo que está pasando a nuestro alrededor. 

BUENOS AIRES

Mireia Roda, Directora de arte de M4

Hace ya siete años que trabajo desde BsAs para otros lugares del mundo como Austin, España, Italia, incluso Singapur. Este pasado año tuve la oportunidad de trabajar con algunos unicornios argentinos, Despegar y Etermax (Máximo Cavazzani), desde la cocina. Juntando diseño, tecnología y negocio. Sigo con un par de proyectos más. Uno de Italia con Luz Pasman y el otro de Austin con Sergio Alcocer. 

En Argentina las autoridades tomaron rápidamente las medidas para combatir el COVID-19: partiendo de la premisa de que cada ciudadano puede ser portador del virus, la solución es el aislamiento. Cuarentena y aislamiento internacional. No sabemos que va a pasar con la llegada de nuestro invierno.

Inmediatamente las escuelas cerraron, las empresas también. Todo se redujo al mínimo en nombre de la seguridad. Se organizó el trabajo a distancia. Clasrooms para los estudiantes, zooms, google hangouts, incluso con los médicos en mi caso. 

Mientras, la economía cae en picado y consecuentemente aparecen los temidos despidos, en el mejor de los casos, los ERTE…

No creo que sea una cuestión de países, sino de modelo económico. El primer toque de la crisis que estamos viviendo fue en 2008 con la caída del gigante financiero Lehman Brothers. 

Por mi naturaleza y profesión tengo tendencia a imaginar (los que me conocen saben que tiendo a ver o atar cabos de cosas que no tienen relación. A veces acierto, a veces no). Y me pregunto demasiadas cosas: 

No soy viróloga, ni médica, pero… ¿es el COVID-19 una excusa perfecta para desgravar la deuda impagable que tenemos? ¿Es de laboratorio? ¿Tiene que ver con el fin del sistema banquero-financiero-liberal que ya no produce nada? ¿Hay demasiada población para un mundo sin recursos para todos? ¿Muere la globalización? ¿Se viene la regionalización de las economías? ¿Informe de la Rockefeller Foundation de 2010 planteando exactamente la situación que vivimos? 

Por otro lado, cuanto más desarrollo, los cambios se suceden más rápidamente. ¿Qué nos espera a nivel tecnológico, de inteligencia artificial con unas perspectivas de desempleo catastróficas? 

Desde las empresas, marcas, se lanzan mensajes tipo homenajes, solidarios y de esperanza. Visualizaciones más o menos ingeniosas del aislamiento con logos, etcétera, webinars de todo tipo. ¿El futuro de nuestra profesión? Pues, sinceramente, no lo sé. Estamos en una situación en la que, por primera vez, no sabemos qué va a pasar. Nada va a ser como antes. Estamos frente a una crisis sistémica donde se rompe todo lo que conocemos. Crucemos los dedos.

LONDRES

Pablo González de la Peña, Director creativo de BBH

A pesar de que en Reino Unido la pandemia ha golpeado tan duro como en España, la reclusión en Londres no está siendo tan brutal. Los negocios esenciales permanecen abiertos y se nos permite salir a hacer deporte o dar un paseo una vez al día. Todo un lujo comparado con España, donde la gente afronta estoicamente un confinamiento mucho más salvaje.

Como todas las agencias en este momento, BBH pasa por turbulencias. Lo que hace un mes era una agencia en transición ahora es un lugar en plena transformación. Y para añadir drama, Stephen de Wolfe, el que será nuestro nuevo director creativo, ha tenido que retrasar su llegada. Su mudanza desde Australia tendrá que esperar y tendremos que afrontar esta situación sin un claro liderazgo creativo, pero la agencia tiene pilares fuertes. Saldremos de esta y seremos mejores. No tengo ninguna duda.

He vivido de primera mano del poder informativo del sector de la comunicación. Nuestra respuesta en nombre de negocios estratégicos en Reino Unido como Barclays o supermercados Tesco, la mayor cadena del país, ha tranquilizado a millones de personas informando eficientemente cómo iban a seguir dando servicio frente a la crisis. Las ideas están siendo sencillas y precisas. Aburridas, si se comparan con el estándar creativo, pero más relevantes que nunca. No ha sido fácil, ya que los plazos de entrega se han vuelto surrealistas. Hemos creado y ejecutado campañas en días, algo que en Londres hasta hoy era pura ciencia ficción, enviando cámaras por correo y rodando películas con los actores grabándose a sí mismos desde sus casas siguiendo las directrices del director por videollamada. Día a día seguimos explorando con productoras nuevos caminos para contar historias en tiempos de distanciamiento. 

Los clientes están nerviosos, pero las agencias están manteniendo el tipo. Con todo lo malo, confío en que la confianza entre agencia y cliente se vea reforzada durante esta crisis. 

Respecto a la vida en reclusión, Blaise Pascal escribió: “Toda la desdicha de los hombres se debe a una sola cosa, la que no saber permanecer en reposo en una habitación”.

BOGOTÁ

Borja de la Plaza, Presidente y CEO del grupo DDB Colombia

El gobierno colombiano ha sido muy ágil en tomar medidas de prevención, aprendiendo rápidamente de los errores de países como España, que mostraron claramente lo que no hay que hacer. En DDB Colombia nos adelantamos a trabajar remoto casi dos semanas antes de que el gobierno decretase el aislamiento obligatorio. Hasta la fecha no tenemos ningún caso de contagio en empleados o familiares. 

Por fortuna, el coronavirus nos encontró bien preparados. Desde hace tres años teníamos activo un programa de trabajo remoto y toda la agencia estaba entrenada para operar con herramientas online. Hoy el 100% de nuestros más de quinientos empleados están trabajando desde casa, con mucha productividad, gracias al compromiso de todos. 

Por su parte, los clientes saben que los consumidores esperan más de ellos que nunca y que lo que sus marcas hagan o no hagan será recordado y marcará su futuro. Así que están con una presión altísima que se une a la presión financiera derivada del parón de sus negocios, lo que se acaba trasladando a la agencia. Estamos teniendo muchas conversaciones difíciles en las que el partnership, con la profundidad de lo que esta palabra significa e implica, es más importante que nunca. Partnership entendido como ser capaces de ponernos en los pies del otro, sentir lo que siente el otro y el efecto que esta crisis está teniendo sobre todos. De esta manera hemos podido tomar decisiones conjuntas, nunca unilaterales, que nos beneficien a todos pensando en la sostenibilidad del negocio en el largo plazo. 

El mundo ha pasado por pandemias, revoluciones sociales e industriales, guerras mundiales, con la humanidad prevaleciendo siempre. Esta vez no será diferente. Estoy seguro de que evolucionaremos hacia una mejor versión de nosotros mismos y muchos lograrán reinventarse en tiempo record.

MIAMI

Alvar Suñol, Copresidente y director general creativo de Alma (DDB Latina)

Este país es muy grande y cada estado tiene su propia realidad geográfica, social, climática… De hecho, las directrices las marca el gobernador/a de cada estado. En este sentido, vivir en Miami tiene ciertas ventajas en circunstancias como esta. Lo qué están viviendo en Nueva York, por ejemplo, no tiene nada que ver con lo que estamos viviendo aquí. La posible sensación de agobio y casi claustrofóbica que puede suponer el encierro como tal es, por lo general, mucho más llevadera aquí en Miami . Es una ciudad en la que muchísima gente vive en casas, está llena de espacios abiertos, muchos de ellos junto al mar. La gente puede salir en bici, correr, pasear, en kayak o en barco o lancha quien tenga. Estos meses son los mejores en cuanto a clima ya que todavía no ha llegado el tremendo calor y la insoportable humedad. Podríamos decir que en lo que se refiere al aspecto físico, no estamos viviendo un encierro insufrible. Ahora bien, de la agustia que la incertidumbre, el desconocimiento y las constantes contradicciones provocan nos nos libramos nadie.

En la agencia llevamos cuatro semanas trabajando desde casa. Está siendo todo un aprendizaje; cómo mantener la productividad, ser efectivos y eficientes, modificar ciertas rutinas para construir otras nuevas y, sobre todo y lo más importante, cómo mantener la moral, la motivación y la ilusión del equipo. En Alma no dejamos de intentar encontrar maneras para que esto suceda. Más allá de las numerosas llamadas y videoconferencias que tenemos durante el día debidas a reuniones, presentaciones, revisiones etcétera, intentamos mantener nuestra cultura tan viva como sea posible, aunque sea virtualmente. El viernes de hace unas semanas, por ejemplo, todos los empleados de Alma en tres ciudades distintas (Miami, San Francisco y Chicago) recibieron por sorpresa desayuno de McDonald’s. Siendo este uno de nuestros principales clientes, creo que fue un lindo gesto en doble dirección. Todos los jueves hacemos una happy hour virtual tematizada. En una de ellas el tema fue tiger king en otra todo el mundo tuvo que aparecer con una máscara hecha de forma casera y con algo relacionado con alguna de las marcas para las que trabajamos; desde una caja de Big Mac hasta una lata de Miller Lite. Cada uno liberó su ingenio como quiso.

También vamos teniendo agency update meetings en los que contamos cómo estamos en cuanto a negocio y posibles new business, compartimos últimos trabajos y abrimos la conversación a todos los empleados de forma interactiva y colaborativa. Es importante que todo el mundo se sienta presente y productivo frente a los demás. Otra cosa más que nos está funcionando es que todos los días al final del día mandamos una newsletter con cosas positivas que han pasado ese día: una presentación en la que nos fue bien, una llamada de un posible new business, un escrito de alguien que tiene algo lindo que compartir, etcétera…

Reportaje publicado en la revista Anuncios, que abre sus contenidos a todo el público durante el periodo de confinamiento del Covid19. Puedes suscribirte aquí.