¿Qué estabas haciendo profesionalmente en 2006?

En 2006 trabajaba en equipos de producción freelance de cine y publicidad.

¿Cuál fue esa campaña que no olvidas (para bien o para mal)?

La Velada del Bernabéu. Fue el primer trabajo que hice en Vicio. Conseguimos hacer volar un jetpack delante de 80.000 personas y no fue precisamente sencillo. Tuvimos que lidiar con AESA, bomberos, ayuntamiento… La mañana del evento todavía no sabíamos si nos dejarían volar. Al final salió, pero sufrimos bastante. No es la campaña más importante en la que he trabajado —de hecho ni siquiera era una campaña—, pero le tengo mucho cariño por ser el inicio de mi etapa en Vicio y por el nivel de dificultad que tuvo.

¿Qué tendencia seguiste en tu juventud que hoy te da vergüenza?

Fui rapero unos años. Vergüenza no me da, pero visto con distancia me hace gracia. Llevaba un afro enorme. Del rap aprendí mucho sobre creatividad: cómo darle vueltas a una frase hasta que tiene ritmo, ingenio y sorpresa. Tiene algo muy estimulante porque encadena impactos constantemente, casi como hacer scroll en TikTok. Cuando estás procesando una rima ya viene la siguiente.

Si pudieras enviar un WhatsApp a tu yo de hace 20 años, ¿qué le dirías?

Que compre toneladas de mascarillas y gel hidroalcohólico, que exporte matcha y plante aguacates. …y que no sufriera tanto, porque casi nada merece tanto la pena.

¿Qué objeto o gadget echas de menos de aquella época?

Mi pelo afro y rizado. No era un gadget, pero casi. Sigo teniendo mucho pelo, aunque ahora es bastante más lacio.

¿Cuál ha sido tu ‘tierra trágame’ en tu carrera profesional?

Hace muchísimos años casi me quedo sin gasolina subiendo al Pirineo con un actor muy famoso en el coche. Intenté disimular, pero 30 kilómetros después tuve que confesarlo al ver que no aparecía ninguna gasolinera. Era la una de la madrugada de un domingo. Milagrosamente apareció una y los dos pegamos un grito de alegría.

Si el marketing fuera una película, ¿cuál sería el título de tu vida?

“Atrápalo como puedas”. Cualquier película de Leslie Nielsen me parece inspiradora. Su personaje siempre encuentra soluciones absurdas e ingeniosas a situaciones aparentemente gravísimas. Y eso me recuerda mucho al marketing: casi nada merece tratarse como una operación a vida o muerte. Creo mucho en trabajar desde la intuición y la confianza. Cuando pierdes la confianza, pierdes la intuición. Y eso suele empeorar las campañas.

¿Cuál es la palabra de moda actual que prohibirías en tu equipo?

No prohibiría ninguna palabra a mi equipo. Bastante tengo con intentar prohibirme algunas a mí mismo. Tengo 40 años y quizá ya no me corresponde ir diciendo “bro” todo el día.

Tu superhéroe del marketing: ¿A quién (vivo o muerto) contratarías como tu mano derecha hoy mismo?

A Dron Draper. 

¿Qué es lo que más te quita el sueño antes de un lanzamiento importante?

Que la campaña genere conversación real y tenga impacto en el negocio. Una cosa sin la otra cada vez vale menos. Me preocupa más hacer algo irrelevante que equivocarme intentando algo distinto.

Completa la frase: "Un buen director de marketing nunca debería..."

Un buen director de marketing nunca debería tener miedo de su intuición. Los datos son fundamentales, pero las campañas que realmente funcionan suelen nacer primero de una intuición potente. Después llegan las capas de data, optimización y análisis. La intuición te dice hacia dónde mirar; los datos te ayudan a escalarlo.

¿Qué es lo más divertido que haces con tu asistente de IA?

La utilizo más como herramienta de apoyo que como sustituto creativo. Me interesa especialmente para acelerar procesos, pero todavía creo mucho en el criterio humano. 

¿En qué red social crees que NO estaremos dentro de 5 años?

Creo que no estaremos en Instagram tal y como la conocemos hoy. Empiezo a detectar cierto rechazo de la Generación Alpha hacia plataformas que sienten “de sus padres”. Es algo natural. También veo fatiga digital y saturación de contenido, especialmente con la llegada masiva de IA. Creo que lo presencial, lo físico y el sentimiento de pertenencia van a ganar valor. El “piel con piel” volverá a ser aspiracional.

Si te dieran presupuesto infinito, pero solo para UNA acción, ¿qué harías?

Produciría una película de Hollywood. Contrataría al mejor guionista, al mejor director y al mejor reparto posible. También intentaría involucrar a alguien completamente inesperado del universo digital, como Hasbulla, precisamente porque nadie ha sabido integrarlo bien en una narrativa de marca. La clave sería construir una historia donde los valores de marca aparecieran de forma orgánica y no como publicidad disfrazada

¿Cómo te gustaría que recuerden tu paso por la industria?

No pienso demasiado en eso. Me gustaría que quienes trabajaron conmigo me recuerden como una buena persona. Suena naïf, pero es verdad.

Define los últimos 20 años del marketing en una sola palabra.

Likes.

Si te invitaran a una fiesta de disfraces temática de "Iconos de la Publicidad", ¿de qué irías vestido/a?

Don Draper.

¿Cómo reaccionarías si alguno de tus hijos se dedicara al marketing?

Bien, supongo.

En tus reuniones con el equipo, ¿qué no puede faltar?

Risas. Y confianza para decir ideas malas sin miedo, porque normalmente las buenas salen de ahí.

¿Dónde te ves dentro de 20 años?

Cerca del mar.