
¿Qué estabas haciendo profesionalmente en 2006?
Estaba en mi último año de carrera, Administración y Dirección de Empresas en la Universidad de Valencia, probablemente uno de los años que recuerdo con más cariño. Compaginaba el último curso con mis primeras prácticas en una auditoría financiera.
¿Cuál fue esa campaña que no olvidas (para bien o para mal)?
La lona de El Piponazo de Grefusa, con “La pipa de la paz”, la tengo grabada para siempre. Fue una lona gigante en Madrid, en plena crispación política, invitando a los políticos a relajarse y a centrarse más en los problemas reales de la gente, con mensajes directos como “¿Por qué no nos relajamos todos un poquito?”. Me marcó porque partió de una idea creativa muy potente y se desplegó con una gran coordinación de equipo, desde la alta dirección hasta el último detalle de ejecución. Además, fue reconocida en resultados, con un Premio Eficacia.
¿Qué tendencia seguiste en tu juventud que hoy te da vergüenza?
Sigo considerándome joven y me gusta engancharme a ciertas modas que me hacen sentir aún más joven, aunque ahora el filtro es bastante más exigente.
Si pudieras enviar un WhatsApp a tu "yo" de hace 20 años, ¿qué le dirías?
Tu vida es como la imaginabas, y aún mejor: descubriste la profesión que realmente te apasiona, has evolucionado positivamente, eres feliz y has construido una familia maravillosa.
¿Qué objeto o gadget echas de menos de aquella época?
Echo de menos el teléfono fijo en casa; me tiraba horas hablando con mis amigos. El hecho de compartir una misma línea los seis que éramos en casa tenía su encanto. Era algo tan íntimo como el hogar: solo tus amigos más cercanos sabían tu número, y tú el de ellos. Contestaba mi madre y, por la voz, sabía quién era y para quién: “¡Silvia, te llaman!”.
¿Cuál ha sido tu ‘tierra trágame’ en tu carrera profesional?
Mis primeros meetings en inglés fueron momentos de “tierra, trágame”. Preparaba todo al detalle, pero cuando me tocaba intervenir sentía que las palabras no iban al ritmo de las ideas y el corazón se me aceleraba. Con el tiempo te das cuenta de que lo importante es el mensaje y la actitud, y ese miedo se convierte en un buen motor para mejorar. Y, por supuesto, seguir trabajando el inglés.
Si el marketing fuera una película, ¿cuál sería el título de tu vida?
Podría ser “Inside Out”. El marketing está lleno de emociones: las que vives tú, las que vive tu equipo, tu marca y las que transmites al consumidor. La clave está en saber potenciar las que conectan en cada momento y lo hacen todo más grande. Sin emociones, el marketing no conecta.
¿Cuál es la palabra de moda actual que prohibirías en tu equipo?
Me costaría prohibir alguna; más bien todo lo contrario: el lenguaje se mueve con el uso, y el marketing también.
Tu superhéroe del marketing: ¿A quién (vivo o muerto) contratarías como tu mano derecha hoy mismo?
Steve Jobs. Por su obsesión con el producto y su capacidad de convertir tecnología en deseo, construyendo una marca absolutamente aspiracional. Y por los “saraos” que montaba en cada uno de sus lanzamientos.
¿Qué es lo que más te quita el sueño antes de un lanzamiento importante?
Que todos los detalles estén en tiempo y forma, y que los equipos estén perfectamente coordinados. Un lanzamiento no es solo una gran idea creativa; es timing, ejecución impecable e impacto en el negocio.
Completa la frase: "Un buen director de marketing nunca debería..."
Dejar de aportar valor al negocio.
¿Qué es lo más divertido que haces con tu asistente de IA?
Además de ayudarme con análisis y presentaciones, me divierte usar la IA para visualizar conceptos de producto o campañas. Lo que tengo en la cabeza lo convierte en imagen: a veces acierta plenamente y otras te sorprende… y es cuando te echas unas risas y piensas: “no has entendido nada (o no me he explicado bien)”.
¿En qué red social crees que NO estaremos dentro de 5 años?
En aquellas que no aporten información, entretenimiento o conexión. Veo una evolución hacia contenido de mayor calidad y menor cantidad. Estamos saturados y empieza una mayor conciencia sobre la desconexión digital en ciertos momentos. Cuando estemos, querremos que nos aporte una de esas tres cosas, sin saturar, con algoritmos más afinados.
Si te dieran presupuesto infinito, pero solo para UNA acción, ¿qué harías?
Invertiría en una gran plataforma de marca a largo plazo que conecte de verdad con las personas: una combinación de contenido útil, experiencias reales y propósito, más allá de una campaña táctica. Construir marca es construir memoria y confianza, y apostaría por algo que deje huella más allá de un spot.
¿Cómo te gustaría que recuerden tu paso por la industria?
Como alguien que se atreve, que piensa diferente y que se queda con la parte positiva de las cosas. Y como una líder que saca lo mejor de su equipo y construye proyectos con impacto real en el negocio y en las personas.
Define los últimos 20 años del marketing en una sola palabra.
Adaptación.
Si te invitaran a una fiesta de disfraces temática de "Iconos de la Publicidad", ¿de qué irías vestido/a?
Iría de mascota, sin duda. Me encantan porque dan vida a la marca y caen bien a todo el mundo.
¿Cómo reaccionarías si alguno de tus hijos se dedicara al marketing?
Me encantaría. Le diría que esto es mucho más que “pinta y colorea”: es entender a las personas, a los negocios y cómo conectar ambos mundos. Y que cuando disfrutas de lo que haces, el resultado se nota en el valor que generas.
En tus reuniones con el equipo, ¿qué no puede faltar?
Mi pregunta de inicio: ¿para qué estamos en marketing? Es mi forma de recordarnos que no estamos para hacer tareas sueltas, sino para construir en equipo y aportar valor e ilusión al negocio.
¿Dónde te ves dentro de 20 años?
Me veo liderando proyectos que me motiven y rodeada de gente comprometida, con la que comparta valores y de la que seguir aprendiendo cada día. En un punto de equilibrio, disfrutando de mi familia y de una vida profesional más madura.