El informe de Beauty Cluster sitúa al comercio electrónico como el principal vector de expansión, con un crecimiento anual del 12%, mientras que el segmento premium avanzará un 8% . Estos datos reflejan una doble tendencia: por un lado, la digitalización de la compra de cosmética y cuidado personal; por otro, una mayor disposición del consumidor a invertir en productos de mayor valor añadido.

La ciencia gana peso en la decisión de compra

La demanda de productos con respaldo científico continúa al alza. Las búsquedas de ingredientes han aumentado un 40% en los últimos dos años y el 61% de los millennials compara los activos antes de elegir un producto .

Además, el mercado global de cosmética con reclamos clínicos alcanzará los 47.000 millones de dólares en 2028 . La eficacia demostrable y la transparencia en formulaciones se consolidan como factores clave en la estrategia de marca.

Hiperpersonalización: de tendencia a cambio estructural

La tecnología se posiciona como segundo gran eje estratégico. Soluciones basadas en inteligencia artificial, biometría y análisis de datos permiten ofrecer tratamientos y productos adaptados al perfil individual del consumidor .

Desde diagnósticos digitales hasta cosmética personalizada, la hiperpersonalización redefine la cadena de valor y obliga a las marcas a integrar tecnología en producto, retail y experiencia de cliente.

Consumo ético y bienestar emocional

El consumo responsable también acelera la transformación del sector. El 73% de la Generación Z pagaría más por productos sostenibles, el 63% elige marcas alineadas con causas sociales y el 54% abandona aquellas percibidas como incoherentes .

A esto se suma el auge de categorías vinculadas al bienestar emocional: el 77% de los consumidores busca beneficios anímicos en fragancias, mientras que nuevas tecnologías permiten desarrollar perfumes asociados a estados emocionales .