
Los españoles saben identificar los intentos de fraude digital más evidentes, pero tienen más dificultades para controlar el tiempo que dedican a las pantallas. El 63,6% reconoce que pasa más tiempo del deseado en redes sociales y el 56,2% admite que su tiempo de pantalla supera el que le gustaría. Son algunas de las conclusiones del II Estudio de Bienestar Digital de ING, que revela que solo el 9,3% de los participantes alcanza un nivel sólido de bienestar digital.
El uso del móvil en los españoles
El informe, impulsado por ING junto a la Unión Española de Creadores, la Universidad Europea y la Universidad Politécnica de Valencia, pone de manifiesto la diferencia entre cómo perciben los usuarios su relación con la tecnología y sus comportamientos reales. Aunque el 84,9% considera que mantiene el control, entre estas personas el 58,7% consulta el móvil en la cama y el 50,6% no controla su tiempo de pantalla.
Además, el 62,5% de los participantes reconoce que utiliza el teléfono al acostarse y el 50,1% lo consulta de forma automática mientras espera.
Por edades, los jóvenes de entre 20 y 29 años presentan comportamientos de ciberseguridad similares a los de las personas de 50 a 59 años en las situaciones analizadas, pero obtienen peores resultados en hábitos de uso, especialmente por el consumo intensivo de contenidos, las interrupciones y la utilización automática del móvil.
El estudio también identifica oportunidades de mejora en el acompañamiento digital de los menores. El 50,7% de las respuestas indica que los menores de su entorno acceden a la tecnología sin reglas claras o que su utilización se gestiona principalmente mediante prohibiciones.
La seguridad digital
Otro de los aspectos del estudio es la distancia que existe entre los conocimientos sobre seguridad digital y la capacidad para mantener una relación equilibrada con la tecnología.
De hecho, los participantes obtienen una puntuación de 90,7 sobre 100 en prevención de riesgos y de 83,9 en ciberseguridad, mientras que los resultados descienden hasta 64,9 puntos en hábitos de uso y 68,9 en huella digital y bienestar.
Aunque el 94,5% evitaría realizar operaciones desde una wifi pública y el 78% colgaría ante una llamada sospechosa de un supuesto representante bancario, el 43,8% reutiliza contraseñas y el 35% acepta permisos de aplicaciones sin revisarlos.
