
¿Cómo y para qué están usando la inteligencia artificial en el departamento de marketing de su marca?
Tanto Hyundai como sus partners estamos aplicando y experimentando con la inteligencia artificial en distintos niveles del proceso de marketing. Desde tareas tácticas y operativas, como la documentación, la automatización de procesos o la gestión de reportes, hasta aplicaciones publicitarias más avanzadas vinculadas con la creatividad, la segmentación o la optimización de campañas. La IA también tiene un papel creciente en áreas de gestión de leads y postventa, ya que nos ayuda a enriquecer los perfiles, integrar múltiples fuentes de información y ofrecer una relación más ágil y personalizada con el cliente. En definitiva, la IA está presente a lo largo de todo el funnel y se está convirtiendo en una herramienta que amplía la capacidad de análisis y respuesta del departamento.
¿Cómo ha cambiado la IA el organigrama y los perfiles que busca en el departamento? ¿Qué nuevas habilidades considera indispensables ahora mismo?
Estamos inmersos en un proceso de hibridación entre el marketing más tradicional -basado en la relación, la experiencia y la marca- y las nuevas capacidades tecnológicas que la IA está haciendo posibles. No queremos perder la esencia del marketing humano, pero sí ganar eficiencia y agilidad incorporando formación específica y el uso de modelos de lenguaje (LLMs) para automatizar tareas repetitivas.
El cambio más importante no es organizativo, sino mental. La IA nos invita a replantear cómo invertimos nuestro tiempo: menos procesos manuales, más estrategia y creatividad. Por eso, hoy consideramos indispensables habilidades como la curiosidad tecnológica, para explorar nuevas herramientas; la gestión del cambio, para adaptarse a entornos dinámicos; pensamiento crítico, para interpretar datos con criterio; y capacidad de conectar datos con insights reales del consumidor, para convertir información en decisiones efectivas.
Además, estamos trabajando en una reorganización de roles y responsabilidades vinculada a nuestras nuevas estrategias GEO, que implican una colaboración más transversal entre equipos internos: Publicidad, Comunicación, Digital y Agencias.
¿Están invirtiendo en el desarrollo de modelos de IA propios o se apoyan principalmente en grandes plataformas? ¿Cuáles?
No se trata de elegir entre una u otra opción, sino de combinar ambas según el objetivo. En Hyundai utilizamos modelos de terceros (Google, Microsoft, Meta, Amazon, etc.) cuando ofrecen ventajas de escala, interoperabilidad o integración rápida. Pero también estamos desarrollando modelos y agentes propios, tanto a nivel global como local, entrenados con nuestros propios datos y procesos, especialmente en áreas como predicción de demanda, recomendación de contenidos o gestión de leads. La clave está en mantener el control sobre el dato y la gobernanza tecnológica, asegurando que cada uso de IA responda a un propósito concreto y ético.
¿Cómo afecta que la interacción de un cliente con su marca sea gestionada enteramente por IA (chatbots, asistentes de voz, etc.)?
No creemos que la relación con el cliente deba ser gestionada íntegramente por IA. El verdadero valor está en encontrar un equilibrio entre eficiencia tecnológica y conexión humana. En un proceso de compra tan relevante como el de un automóvil, la confianza, la empatía y la sensación de servicio siguen siendo decisivas. La IA debe actuar como una facilitadora, mejorando la velocidad de respuesta, la coherencia del mensaje y la personalización, pero sin sustituir el contacto personal allí donde el cliente lo valora. En definitiva, buscamos humanizar la tecnología, no automatizar la relación.
El cambio más importante no es organizativo, sino mental. La IA nos invita a replantear cómo invertimos nuestro tiempo: menos procesos manuales, más estrategia y creatividad.
¿Cuál ha sido el mayor error o desafío inesperado que han encontrado al implementar la IA, y qué lecciones prácticas pueden compartir?
El principal aprendizaje ha sido que nada es tan automático como parece. Para que la IA funcione de verdad, hay que tener una visión clara del proceso completo y una arquitectura de datos sólida y coherente. Cuando se implementa de forma aislada o sin objetivos bien definidos, la IA puede generar solapamientos, ineficiencias o ruido. Por eso, la lección más importante es estructurar bien la información antes de aplicar tecnología, y tener claro qué problema queremos resolver y qué valor esperamos obtener.
Sin buenos datos ni propósito, la IA se queda en una herramienta superficial; con ellos, se convierte en un acelerador real de transformación.
¿Puede contarnos un caso de éxito de su marca donde hayan usado la IA?
En Hyundai hemos apostado por la innovación para mejorar la relación con nuestros clientes y optimizar nuestros procesos comerciales. Uno de los avances más significativos ha sido la implementación IA en el proceso de cualificación de leads. Gracias a esta tecnología, hemos logrado analizar en tiempo real el comportamiento y las necesidades de los usuarios, priorizando aquellos contactos con mayor probabilidad de conversión. Esto no solo ha permitido incrementar la eficiencia de nuestros equipos comerciales, sino también ofrecer una experiencia más personalizada y relevante para cada cliente. El resultado: una mejora sustancial en la tasa de conversión y en la satisfacción del cliente, consolidando nuestro compromiso con la innovación y la excelencia en el servicio.