¿Por qué, en un entorno tan complejo, algunas marcas consiguen ser importantes para la Generación Z mientras otras se quedan en simple ruido publicitario? La relación de la Generación Z con la restauración y (en concreto) con las bebidas está evolucionando y la fidelidad se ha fragmentado. Ya no consumen marcas, consumen "momentos de respuesta" a sus necesidades físicas y sociales.

La Generación Z y su relación con las bebidas

Y así se desprende del estudio "Relevance Pulse. Beverages 2026", realizado por Mazinn, que pone de manifiesto que, en la actualidad la estética, la identidad y el bienestar flexible pesan tanto como el líquido en sí mismo.

Este informe se basa en el análisis de las respuestas aportadas por 450 jóvenes, de entre 18 y 30 años de todas España, para conocer mejor las claves de consumo actual de la Generación Z. Para construir el ranking se analizaron 35 marcas de bebidas pertenecientes a distintas categorías del sector, incluyendo cervezas, refrescos, vinos, spirits, aguas y bebidas energéticas, seleccionadas por su reconocimiento entre el público joven y por representar diferentes momentos y contextos de consumo.

Este informe se basa en el análisis de las respuestas aportadas por 450 jóvenes, de entre 18 y 30 años de todas España, para conocer mejor las claves de consumo actual de la Generación Z. Para construir el ranking se analizaron 35 marcas de bebidas pertenecientes a distintas categorías del sector, incluyendo cervezas, refrescos, vinos, spirits, aguas y bebidas energéticas, seleccionadas por su reconocimiento entre el público joven y por representar diferentes momentos y contextos de consumo.

La investigación sitúa a Coca-Cola en la primera posición con una valoración de 7’78 sobre 10, distanciándose notablemente del resto de marcas analizadas. Le siguen Aquarius (6,68), Nestea (6,53), Estrella Galicia (6,38) y Fanta (6,22), que completan el top cinco entre las marcas con mayor conexión cultural con los jóvenes.

El análisis general también muestra una fuerte concentración de marcas en los intervalos de valoración más bajos (entre 3,5 y 4 puntos), lo que evidencia que muchas compañías (Campoviejo, Dyc, Ruavieja, entre otras) siguen teniendo dificultades para conectar con la cultura y las expectativas de las nuevas generaciones.

Los jóvenes y el alcohol

Este estudio dedica un apartado especial a la relación de los jóvenes con el alcohol. Y así se desprende que se trata de un  dinamizador social que está perdiendo fuerza ante otras opciones.

Solo 2 de cada 10 jóvenes concibe las bebidas alcohólicas como parte natural de su rutina de ocio y aunque todavía más de un tercio (37,1%) disfruta del sabor y la experiencia de consumo de este, el 47,7% lo hace por los contexto sociales y no por el acohol en sí.

El análisis de estos datos refleja una relación que mantiene esa dimensión social y simbólica, pero que pierde peso como elemento habitual del ocio y se vuelve más puntual, consciente y ligada a cada ocasión. Este cambio cultural también se traslada a la valoración de las categorías, donde refrescos, aguas y bebidas energéticas obtienen puntuaciones sistemáticamente superiores a las bebidas alcohólicas, lo que apunta a una redefinición progresiva del papel del alcohol en el ocio juvenil.

En el caso de las bebidas sin alcohol, las prioridades del consumidor joven son claras. El sabor es el principal factor de elección (65,3%), seguido por un precio razonable (57,5%). Hay otros elementos que también influyen en la decisión de compra, como tener pocas calorías (20,1%), un diseño atractivo del envase (18,4%), un sabor diferente o único (18,4%) o que la bebida encaje con el estilo de vida del consumidor (17,7%). También aparecen factores como la presencia de ingredientes naturales (14,8%), la facilidad para encontrar el producto en tiendas o aplicaciones (14,6%) o el prestigio de la marca (14,4%).