McCann México, a través de su unidad Truth Finder Consultancy, ha presentado The Little Book of Big Truths 2026 Vol. 2, un informe que analiza las principales tensiones culturales y de consumo de cara al próximo año. El estudio pone el foco en un consumidor marcado por la incertidumbre económica, la saturación tecnológica y una creciente necesidad de bienestar real.

Lejos de los análisis puramente cuantitativos, el informe identifica un cambio de paradigma: los usuarios priorizan la calma, la autenticidad y la conexión humana frente a la hiperoptimización y los entornos dominados por algoritmos.

El consumidor en “modo supervivencia”

El análisis describe a un consumidor que opera bajo presión constante, lo que impulsa una búsqueda activa de simplicidad y equilibrio. Esta tendencia se refleja en una transformación del concepto de bienestar.

Por un lado, se abandona el enfoque exigente del wellness para dar paso a hábitos sostenibles en el tiempo. Actividades como dormir mejor, caminar o incorporar movimiento placentero ganan protagonismo frente a rutinas intensivas difíciles de mantener.

En paralelo, emerge la denominada economía del little treat, donde pequeños momentos de gratificación emocional funcionan como mecanismos cotidianos de resiliencia ante objetivos vitales cada vez más lejanos, como el acceso a la vivienda.

El informe también apunta a un cambio en la percepción del lujo, ahora vinculado a la longevidad y la salud. El concepto de well-aging sustituye al discurso anti-edad, con un enfoque más científico y menos aspiracional.

El límite de la IA: la intención humana

Uno de los ejes del informe es la relación con la inteligencia artificial. Según el estudio, el crecimiento del contenido generado por IA está provocando una reacción cultural que revaloriza lo imperfecto y lo auténtico.

En este contexto, la creatividad humana adquiere un nuevo valor diferencial. Frente a la capacidad de la IA para replicar patrones, las personas aportan criterio, contexto cultural y responsabilidad, elementos clave para evitar una creatividad percibida como artificial.

Generación Z: consumo, activismo y nuevas economías

El informe sitúa a la generación Z como uno de los principales motores del cambio. Más allá de su papel como consumidores, actúan como agentes activos en la redefinición de modelos económicos y sociales.

Entre las tendencias detectadas destaca el auge del thrifting, con un 52% de mexicanos participando en el mercado de segunda mano como una decisión consciente. A esto se suma el crecimiento del emprendimiento digital impulsado por la necesidad, en un contexto de incertidumbre laboral juvenil.

El componente social también es clave: el 70% de los jóvenes participa en causas sociales o políticas, lo que eleva el nivel de exigencia hacia las marcas. La neutralidad, según el informe, es cada vez menos aceptada.

“Mixternal”: la coherencia como requisito

Finalmente, McCann introduce el concepto de mixternal para describir la desaparición de las barreras entre lo interno y lo externo en las organizaciones. Las audiencias, cada vez más informadas, evalúan la coherencia entre el discurso de marca y la cultura corporativa real. Cualquier inconsistencia puede generar rechazo inmediato, convirtiendo la transparencia en un requisito estratégico.

En este escenario, el informe concluye que las marcas deben evolucionar desde la optimización de la productividad hacia la creación de experiencias centradas en la armonía, la protección y la conexión humana.